Regreso a Clases: Realidades, Retos y Futuro

María de la Luz Rosales Lima

Jovani Calvillo Rodríguez

                                                                                                                                                         Mayo 2021

La Pandemia, nuestro contexto.

Esta charla no la podríamos iniciar hablando de lo que sucederá próximamente con el regreso a clases si no es a partir de reflexionar juntos los momentos que hemos vivido durante y alrededor de la pandemia: el antes de la pandemia, la actualidad en la pandemia y el futuro cercano. Cada momento contiene experiencias afectivas que marcan la manera en como percibimos y enfrentamos la vida actualmente, reflejando así un poco de nuestras preocupaciones conscientes e inconscientes.

Para pensar en los antecedentes de la pandemia recordemos como en diciembre del 2019 se hablaba de un virus de alta transmisión que estaba provocando un gran número de muertos, nos sorprendió el ingenio y rapidez con que los chinos crearon hospitales para poder atender esta enfermedad mortal; el 27 de febrero del 2020 se da a conocer el primer caso de COVID en la ciudad de México; el 10 de marzo se registra el primer caso en la ciudad de Puebla y para el 25 de marzo del mismo año Aristegui  informa que ya está el primer portador del virus en Tlaxcala.

Es el 23 de marzo del 2020 que da inicio el confinamiento a nivel nacional adelantando las vacaciones de semana santa y pensando que no tardaríamos en reinstalarnos en nuestras actividades normales, nuestra mente lo acepto casi con cierta alegría y comodidad. Poco a poco se fueron postergando las fechas de regresar a la normalidad, y junto con esta postergación se nos iba informando sobre la gravedad de la enfermedad y lentamente fuimos siendo testigos del incremento de contagios, hospitalizaciones y muertes. Todos en el confinamiento. Términos como personal de salud, covid, esencial, no esencial, semáforos, cubrebocas, gel, lavado de manos, etc. empezaron a ser usados por todos. Las actividades requieren seguirse dentro de los hogares, se movilizo la gente para poder adaptarse rápidamente a esta nueva realidad, la angustia ante el contagio se hace evidente y una emoción reaparece: la incertidumbre. Con ella la frustración, la sensación de desamparo y poco a poco la desesperanza… el clima emocional que reinaba cuando salíamos a comprar nuestros vivieres era de desolación recordándonos la Novela de José Saramago “Ensayo sobre la Ceguera”  

Desde entonces tenemos 1 año y dos meses bajo una nueva normalidad de convivencia social, escolar, laboral y personal. Con más o menos dificultades nos hemos ido adaptando a las modalidades actuales para el desarrollo de nuestro día a día. En este tiempo de pandemia todos hemos hecho sacrificios, pusimos pausa a proyectos y rutinas, sueños y expectativas incluso a vínculos y socialización en general, sin embargo, no podemos omitir la experiencia de algunas personas que tuvieron la oportunidad para realizar actividades pendientes, aprender y desarrollar nuevas habilidades, retomar vínculos primordiales, etc. Siendo así que para muchos será una anécdota cargada de frustración y dolor, mientras que para otros será un punto de inflexión (cambio) quizá traumático o al contario transformador.

La población estudiantil ha sido una de las más afectadas en esta pandemia no solo, por lo que se espera del retraso académico que supuso el ajuste a los nuevos arreglos tecnológicos con los que se está realizando el proceso de enseñanza y aprendizaje sino además por el impacto emocional que ha provocado en la mente de los estudiantes, desde los pequeños de jardín de niños hasta los universitarios. Sabemos que cada año sin escuela merma la confianza del estudiante que se va distanciando en edad y habilidades respecto a los compañeros de clase lo que puede llevar al rechazo a la inserción escolar.

UNICEF en su último comunicado sobre la Pandemia 2021 dice “Como en muchos países, a nivel local se ha identificado el impacto secundario de esta emergencia en la situación emocional de chicos y chicas, en cambios en los hábitos de sueño y alimentación en los más pequeños, y angustia y depresión en los mayores, cambios que afectan el desarrollo emocional y cognitivo. La escuela, más allá de su función primaria en el aprendizaje, tiene un rol central en el bienestar integral de niños, niñas y adolescentes”.

Arrojando datos que nos indican que existen situaciones que deben ser observadas y atendidas, porque el impacto   psicoafectivo y social durante la pandemia puede modificar el bienestar y la salud mental de los niños, adolescentes y muy seguramente de los adultos en general.  Frente a muchos de los cambios enunciados varios de ustedes los observaron tal vez en sus hijos o en ustedes mismos, es posible que en su momento hayan realizado acciones para atenderlos tratando de adaptarse a ellos y ahora, pero estamos ahora frente a un escenario posible de cambio: el regreso a la escuela.  

La reinserción escolar… los padres

 La reinserción escolar implica un nuevo ajuste y adaptación, lo que significa otro cambio en las adecuaciones que de alguna forma están ya haciéndose “normales”. Las rutinas se han establecido tanto para padres como para los chicos, los duelos poco a poco se han ido acomodando en la mente, pero la vida sigue y el movimiento social de igual forma. Así como en ensayos sobre la ceguera  el ocaso de la pandemia  abre un nuevo reto, que por un lado es esperanzador ya que pone de manifiesto que la población está siendo vacunada, y al parecer se llegará a la meta de inmunizar al mayor número de gente en menor tiempo del que se esperaba, la pandemia está siendo controlada, pero al mismo tiempo es un reto  que llena de angustia  por todo lo que pueda implicar para cada uno de nosotros, además  es importante considerar que la dinámica escolar presencial se ha detenido por más de un año.

Por tal motivo el reingreso a clases genera incertidumbre y posiblemente frustración porque hay que adaptarse nuevamente, rehacer rutinas y saber que este reingreso implica ciertas consideraciones logísticas si nos permiten nombrarlas de alguna forma. Como sabemos el reingreso dependerá de que el semáforo se encuentre en verde en el estado de Tlaxcala y en cada uno de los estados; hasta ahora se afirma que no será obligatorio y cada familia tiene el libre albedrio de enviar sus hijos a la escuela o no; en cualquier momento podrá haber necesidad de regresar a clases virtuales dependiendo del cambio de color de semáforo en la región –como sucedió recientemente en Campeche y Nayarit – o en caso de que se conozca de un caso positivo de Covid en la institución se suspenderán las clases por quince días.

Como decíamos, el regreso a clases está acompañado de incertidumbre, que al parecer es la emoción predominante que cobró sentido a partir de la pandemia en tanto perdimos la certeza sobre el porvenir, sobre el ideal de “estabilidad” el supuesto final de la pandemia, con sus retorno a actividades presenciales, se fue prolongando muchas veces y con ello también se postergaron muchas decisiones, acciones y metas; ahora ese momento parece más real que hace varios meses atrás, no obstante genera dudas  También es cierto que la pandemia provocó estados emocionales que no lograron ser pensados (pandemia, confinamiento, perdidas de seres queridos, la economía y el empleo se vieron muy afectados) porque la experiencia que hemos vivido fue traumática ¿Qué queremos decir con trauma? Llamamos trauma a un evento o irrupciones en la mente que rompen el escudo protector dañando no solo la superficie de continuidad, sino que además desorganiza el funcionamiento del aparato psíquico de nuestra mente que queda excedida perdiéndose la capacidad para procesar y pensar. Esta experiencia de choque que ha venido de afuera desorganizará la mente dependiendo varios factores como la edad, la historia personal, las pérdidas de familiares en pandemia y por la fortaleza de la personalidad. De ahí que todos los seres humanos tenemos dificultades para tolerar y simbolizar estas experiencias dolorosas, frustrantes, traumáticas, algunos más algunos menos.  

Los traumas siempre implican procesos de adaptación, de cambio, pero este no se da de forma inmediata, para producirlo es necesario que se pueda reflexionar sobre la experiencia, es decir que seamos capaces de experimentar el dolor asociado a la vivencia y poco a poco generar representaciones que nos permitan colocar símbolos a esas experiencias que permitan hablar sobre como pasamos dichos eventos, no es una tarea fácil para la mente.  

Por tal motivo el regreso a clases puede reactivar estados emocionales que pensábamos superados; temor, miedo, sensación de desazón (intranquilidad o tristeza) o nimiedad (restar importancia) que puede llegar a ser aplastante. Implica un nuevo duelo porque regresar a clases significa, a corto o mediano plazo volver a sacudirnos y enfrentar el reto de la integración escolar sin importar la arista desde la que nos toque vivirlo: padres, alumnos y maestros. De tal modo que regresar a las aulas trae consigo ansiedad que pueden ser de diferentes tipos; por ejemplo la ansiedad de separación, que implica dejar un estado confortable, cómodo y seguro ya que, puede haber algunos niños que se sienten muy a gusto teniendo a mami y a papi cerca todo el día, para algunos otros, puede ser cómodo despertarse y solo encender la computadora y  el lunch les es llevado a su cuarto o bien mientras están en clase pueden prender algún juego o chatear con los amigos; o el adolescente que se le ha dificultado las relaciones sociales con pares. Dejar este estado de bienestar, de seguridad y tener el ánimo no solo de ir a la escuela sino además en condiciones diferentes: uso de cubrebocas, sana distancia, medidas de higiene, etc. demanda el regreso a clases con mayor esfuerzo para cuidar de uno mismo y los demás, mientras se juega, aprenda, socializa.

Puede suceder que la ansiedad sea de tipo persecutorio teniendo fantasías como “se puede contagiar mi hijo, no sé si la escuela este con todo el protocolo de sanitización, la intensidad de los chats del grupo de WhatsApp de padres y madres de familia por los rumores se intensifican, etc.”  puede hacernos llevar a tomar medidas extremas, por ejemplo, ser uno de los motivos por los cuales decidamos, sin consultar a los hijos, que no vayan a la escuela o bien ser obsesivamente minuciosos con las precauciones desbordando posiblemente a los hijos con ansiedad.

También, el regreso a clase puede generar estados emocionales ambivalentes, por un lado, el que los chicos vayan a la escuela puede liberar un poco la carga del doble o triple trabajo que han tenido madres y padres de familia que están laborando en casa al mismo tiempo que auxilian a sus hijos con sus actividades escolares; por otro lado, puede generar incomodidad porque tal vez en este tiempo de actividades desde casa padres y madres  pudieron acercarse nuevamente a sus hijos y disfrutar de momentos significativos con ellos y/o  porque ahora habrá traslados y nuevas rutinas y además estar bajo la incertidumbre por la desconfianza tanto en los niños como en la escuela,  ahora frente a este potencial retorno a clases la ambivalencia  oscilan entre la tristeza, la nostalgia, la alegría, la esperanza de la llegada de momentos de mas calma.

La manera en cómo nos enfrentaremos las vicisitudes de la nueva incorporación escolar variara de familia en familia y de persona en persona. Como hemos dicho, ciertos rasgos de personalidad y de nuestras motivaciones inconscientes nos facilitaran, dificultaran o incluso impedirán lidiar con este nuevo reto que la pandemia trae. Habrá personas que experimentarán un nivel de ansiedad mayor por lo que el reingreso escolar puede implicar crisis emocionales, y habrá otras personas que este reingreso les permitirá ser creativas, originales y flexibles reconociendo sus emociones y sabiendo manejarlas.

El regreso a clases es por lo tanto una perdida y conlleva un duelo que es necesario elaborar todos los implicados, regresen o no al aula. ¿Por qué? Porque independientemente de la decisión que cada jefa y jefa de familia tomen, el regreso a clases aun en pandemia, es a corto o mediano plazo una realidad; y cada familia lo elaborará dependiendo los recursos emocionales con los que cuente y sobre todo de las experiencias dolorosas que ha tenido a lo largo de la pandemia aunado a las experiencias emocionales de vida. ¿Qué quiere decir elaborar duelos? Quiere decir, reflexionar, meditar, sopesar las emociones, tomar un tiempo para registrar las emociones que nos genera un hecho como es el regreso a clases en pandemia, cuidarnos emocionalmente buscando lugares o personas donde podamos poner nombre a nuestros temores, miedos, incertidumbre, para que puedan ser tramitadas y digeridas… simbolizadas dándole sentido, dice Levine psicoanalista contemporáneo que ha estudiado sobre el trauma (pandemia) que “dar sentido significa crear significados que son propios y, por lo tanto, son las posesiones más preciosas porque estructuran nuestra identidad como sujetos” esto creo yo y para mi significo esto… puede ser diferente a lo que tu viviste …

 La posibilidad de elaborar duelos también es favorecida con el grado de contacto que podemos tener con nuestra propia mente y emociones, con nuestro interior; conectar con nuestro interior siempre implica una tarea de autodescubrimiento que comúnmente no estamos dispuestos a vivir, porque se acompaña de muchas emociones, ansiedades, fantasías y pensamientos sobre nosotros mismos y nuestra manera de estar en el mundo, por lo que  en la vida diaria estamos más en contacto con el trabajo, la organización familiar, los dineros, los aparatos tecnológicos que con nuestro mundo interior.

Cuando no nos damos este espacio y tiempo de generar dialogo con uno mismo con nuestro mundo interno, la ansiedad emerge y nuestra mente hace estrategias para que no la rebase activando lo que llamamos defensas. Pudiendo desmentir (no es necesario que vaya a la escuela no lo necesitan, mi hijo tiene amigos en redes, la veo muy contenta), negar (no te preocupes no te va a pasar nada, seguro la maestra te dará cubrebocas) se puede usar formas obsesivas (llenar la mochila con todos los sanitizante posibles y ejercer presión al estudiante para que se cuide y los use) ser maniacos (mandar al chico con exagerado optimismo a la escuela, sin los cuidados mínimos), incluso enfermarnos o tener reacciones somáticas como dermatitis, alergias, dolores musculares.  

Otro riesgo del desbordamiento de la ansiedad es que dentro del grupo social (amigos, vecinos, grupo de padres de familia, sociedad en general) somos proclives a perder la autonomía, perder la posibilidad de cuestionar las razones por las cuales hacemos una cosa o la otra; o por el contrario nos vemos impelidos a repetir un pensamiento como si se tratara de un contagio, es decir las emociones se contagian fácilmente dejando la posibilidad de un discernimiento racional e individual. Así puede suceder que los papás se unan para no llevar al niño a la escuela porque se activó una información de que había un brote en la escuela; se contagia no solo el rumor sino la ansiedad. Muchos comportamientos poco razonables se han observado en la pandemia y las crisis emocionales responden justo a este contagio emocional y conductas imitativas propias de funcionamiento grupal, en donde las personas responden actuando y no pensando o reflexionando. (todos supimos del desabasto que se tuvo al inicio de la pandemia de papel de baño, por ejemplo)

El uso de estas defensas que son inconscientes pueden ayudarnos a aliviar la ansiedad, sin embargo, la consecuencia grave está en que no seremos unos adultos (mamá, papá o familiar) que ayuden a los hijos e hijas a metabolizar, comprender, calmar las ansiedades que ellos estarán experimento en esta vivencia al ser los directamente involucrados quedándose a merced de sus propias angustias, dolores y frustraciones. Si como adultos ha sido complicado lidiar con toda la experiencia emocional de la pandemia, imaginen ¿cómo es que sus hijos lo están enfrentando? Quizá se la están llevando con mayor tranquilidad en tanto que sus necesidades están cubiertas quizá no; sin embargo, se dan cuenta de que papá y mamá están preocupados por algo, (los observan pelearse, discutir, enfermarse). No pensemos que porque son pequeños o adolescentes no se percatan de las situaciones de casa, lo que sucede es que aún no logran comprender la totalidad de las cosas y requieren de ustedes para tramitar su entendimiento del mundo y su mundo interior.

Ventajas y desventajas sobre el regreso a clases. Los estudiantes

Platicando con docentes de diferentes niveles escolares han referido las dificultades con las que han tenido que lidiar a lo largo de la pandemia. Las clases virtuales no solo han sido un reto a nivel de los procesos enseñanza-aprendizaje, también para el establecimiento de vínculos por parte de los docentes, por ejemplo, algunos han enfrentado la renuencia de los alumnos para encender su cámara, entre muchas situaciones más, la labor de los docentes durante este tiempo ha sido ardua, así que no olvidemos que ellos también están viviendo la experiencia de la pandemia y brindando su mejor esfuerzo en su labor de enseñar.

En el caso de los niños de preescolar, conocemos las funciones cognitivas, motoras y de lenguaje propias de esta edad, la necesidad de movimiento, de contacto con el material, de los tiempos de espera, etc., lo que hizo que este ajuste virtual fuera muy complicado y las clases en línea debieron ser supervisadas por un adulto. Los niños y niñas de nivel primaria, pudieron ir tolerando las exigencias del aula en línea conforme la edad, al inicio de la pandemia fue complicado para las maestras y maestros sostener la atención de los chicos y que no apagaran las cámaras y conforme fue avanzando el confinamiento los chicos se fueron haciendo más hábiles para poder hablar con sus amigos y amigas por chat.  Y qué decir de los chicos de secundaria, ¡que complicado ha sido para ellos tener que renunciar a la escuela y quedarse en casa! Los profesores se quejan de que por más esfuerzo que hagan, hay alumnos y alumnas que apagan no solo cámaras, sino micrófonos y dejan de establecer contacto no tan solo con ellos sino con sus compañeros. Sin mencionar de las enormes dificultades que hemos tenido todos por el número de equipos de computación que hay en casa, o por el uso del internet el cual no llega a funcionar en muchas ocasiones. 

Nos parece que a pesar de estas limitaciones la tendencia propia de los niños y adolescente, así como su creatividad los ha llevado a adaptarse y a buscar medios de socialización sin embargo aun así les hace falta lo presencial para la vivencia de lo social en lo social. Las habilidades sociales se van desarrollando en la familia, con los hermanos, primas, tíos etc. pero la escuela realmente se constituye como el agente socializador por excelencia.

¿Qué es lo que consideramos como socializar?  Es la capacidad de poder formar parte de grupos sociales adaptándonos a las normas de los mismos ya que implican renunciar a los privilegios de lo individual para dar lugar a los de la comunidad, sin perder la identidad; requiere de procesos psíquicos que permitan la tolerancia, el respeto, lidiar con emociones desagradables como son la envidia, los celos, la rivalidad fortaleciendo lazos de compromiso, solidaridad y camaradería. Proceso que implica un largo y complicado camino que inicia justamente dentro de la familia, pasando a la escuela, consolidándose en la adolescencia junto con la identidad para pasar a la formación de la propia familia o comunidad con la que se desea vivir.

No hay que confundir con ser extrovertidos o introvertidos ya que son características de personalidad que hablan de poder tener más o menos facilidad para las “relaciones sociales” que no siempre tener más significa calidad. Es justo esta tarea psíquica necesaria para la integración social una de las razones por las que se piensa que la escuela ha sufrido el mayor impacto de la pandemia al afectar a los estudiantes desde el nivel preescolar, porque ha cortado la posibilidad de generar experiencias con otros que puede ser enriquecedores para su desarrollo social, no olvidemos que la posibilidad de establecer relación con otras personas es la clave de nuestra sobrevivencia como humanos. Recordemos lo subrayado por UNICEF en relación a la escuela “el impacto secundario de esta emergencia es la situación emocional de chicos y chicas…”

Consideremos algunas características psíquicas del desarrollo infantil, en el preescolar los niños son egocéntricos, intensos, demandantes con algunos de los padres, los celos por la presencia de otro con el que comparten a mama o papa son de las emociones más evidentes a pesar de que la etapa de los berrinches ya cedió un tanto, aún continúan siendo demandantes. Son poco tolerantes a la espera y no saben compartir y menos perder en los juegos. Tienden a ser un tanto exhibicionistas y mirones; la exploración sexual se presenta, así como la diferenciación de sexos y las preguntas ante el nacimiento de los bebes son constantes.  Puede ser la etapa de las pesadillas y el pedir estar en la cama de los padres porque también hay miedos. Aun requieren de la supervisión de los padres para su cuidado siendo la etapa en ser más proclives al abuso sexual porque aún les cuesta trabajo cuidarse por sí solos.

La escuela justamente les prepara poco a poco a separarse del núcleo familiar, tolerar la ausencia de los padres, así como el compartirlos con los hermanos menores y con el trabajo, también los entrena para que ir hacia el juego compartido y para la aceptación de los juegos con reglas. Poder jugar en un ambiente seguro con otros niños es un placer al mismo tiempo que una conquista.

Muchos adultos piensan que los niños y las niñas no sufren, pero es importante pensar que su mente está llena de fantasías, y es la infancia donde se construyen los cimientos de la mente y es por donde se atraviesan están etapas de desarrollo emocional, de tal forma que si un niño pasa por un conflicto edípico puede sentirse enojado o irritado si todos están en casa y mama ya no le presta atención solo a él, ya que le presta atención a la clase de la hermanita o al trabajo, o al papa llenándose de celos.

La primaria tiene muchos significados porque es un tiempo de quietud en comparación a la intensidad de la etapa previa, los niños en esta etapa que se llama “latencia” hacen un trabajo psíquico de suma importancia porque hay un reordenamiento mental para poder someter al pequeño egoísta, se convierten en unos adultitos imitando a papa y/o a mamá deseando parecerse a ellos;  creen saberlo todo aunque sepan poco, son omniscientes y la omnipotencia ha disminuido colocándola en los superhéroes que son los protagonistas de sus juegos o videojuegos. Es la etapa en donde no debería haber problemas de aprendizaje porque para ellos estarían preparados ya que su deseo estaría colocado en “saber” admirando a los maestros por ello. Las calificaciones adquieren sentido en tanto los coloca como los mejores no tan solo frente a mama y papa, sino además ante el grupo de pares con quienes rivalizan y compiten. Son más ordenados y disciplinados en comparación a la etapa anterior. La curiosidad por la sexualidad queda detenida en pro del aprendizaje escolar, así como los impulsos agresivos disminuyendo las pesadillas y pudiendo dormir solos. Prevalecen los juegos competitivos pudiendo aceptar más reglas.

La escuela adquiere una importancia fundamental en tanto socializan alrededor del mejor amigo o amiga, aunque esta relación sea ambivalente. Los maestros adquieren un valor principal porque se convierten en los primeros adultos alejados del núcleo familiar en los cuales puede confiar y con los que se identifica. Aparece durante algún tiempo, el club de Lulú y Tobi en donde se da una organización por géneros excluyendo al opuesto para dar calma a la sexualidad que está detenida, siendo la escuela en donde estos clubes son los protagonistas de la socialización. Muchos de los niños de este periodo asisten a clases extracurriculares deportivas, artísticas y en ocasiones de regularización siendo otro medio de socializar.

De igual forma en esta etapa también los niños y niñas tiene fantasías, ser el mejor del salón ahora se centra en ser el mejor de la casa, de los hermanos y hasta de los adultos; o bien tratan de ser puntuales y disciplinados en la entrega de trabajos y en caso de que no puedan enviar la evidencia de una tarea o se caiga el internet sufren porque quedan limitados en poder hacer frente a estas dificultades solo por los chats.

El paso de la primaria a la secundaria cruza con un periodo de suma importancia que conocemos como pubertad volviendo a ser el periodo del inicio del desarrollo biológico en relación a la sexualidad. Enormes dudas llegan a la mente de los chicos y chicas en etapa puberal, algunos de ellos terminan la primaria con menstruación en las chicas y sueños húmedos en los chicos; el impacto emocional que generan los cambios físicos pueden llegar a desestabilizarlos psíquicamente sintiéndose agobiados, inquietos, o silenciosos.

En el caso de los adolescentes están en una etapa en donde adquiere importancia los amigos y las actividades fuera del hogar. La rivalidad, los celos, la excitación, la curiosidad, el experimentar con el cuerpo son temas que rondan por la mente de los adolescentes por lo que estar encerrados con la familia ha estado resultando complicado para ellos y ellas.

Puede ser que algunos adolescentes estén irritados, aburridos o apáticos; algunos se tomaron el encierro como vacaciones por lo que dormir a sus horas y mantener la rutina se les ha hecho muy complicado por lo que para algunos el ingreso a la escuela los hará animarse por el reencuentro con sus compañeros; otros lamentaran dejar el espacio de seguridad y de protección que tenían. Sin embargo, los adolescentes necesitan contar con espacios adecuados donde reunirse con amigos y amigas para experimentar en libertad y poder desarrollar así funciones psíquicas imprescindibles.  La presencia del grupo de pares en los adolescentes y que la escuela les ofrece, les posibilita alejarse de los padres y demás adultos, generando un necesario espacio personal del cual se pueda adueñar siendo la forma de alcanzar la identidad propia.

La escuela es la depositaria de los conflictos que el adolescente vive internamente y ahora con la pandemia se vio limitado ya que no podía hacerlo en casa, por ejemplo, a la escuela llegan rabiosos de peleas que tuvieron con los padres y por el cuerpo sexualmente maduro, hablan, ríen se tocan entre ellos; plantean desafíos con los profesores quienes son el blanco de lucha de los adolescentes por la libertad, los confrontan, los desobedecen, exigen y demandan con tanta pasión que en ocasiones la clase que se debía impartir se olvida.

Con la pandemia se pierde el campo de batalla en donde el adolescente puede escenificar esas batallas internas. Se perdió el contacto con la escuela, compañeros, profesores y los padres están presentes: no se puede borrar a los padres. Se puede suponer que para los adolescentes la pandemia puede significar la vivencia de más de un trauma, ya que en sí mismo la adolescencia es un duro proceso emocional por el esfuerzo psíquico para ajustar sus emociones, y el encierro es otra experiencia dolorosa y si hubo pérdidas esto se está viendo agudizado.

De igual forma se puede tener una dificultad con los adolescentes, y es que les cuesta trabajo comprender y tomar las precauciones necesarias para protegerse del COVID ya que un rasgo de esta etapa es la arrogancia y omnipotencia, lo que deriva en la idea de que a ellos no les pasara nada. Aunado a ello, a algunos de estos chicas y chicas les ha tocado vivir los duelos que implica a nivel escolar el cambio de la primaria a la secundaria; y a nivel individual, el duelo por el cambio de cuerpo. Esto sin la compañía de sus pares y sin los rituales que ayudan a este proceso como son las ceremonias y la fiesta de graduación.

Hasta aquí hemos tratado de ir remarcando la importancia de la escuela en la formación psíquica y social de los niños y de los adolescentes siendo la razón primordial del por qué se deberá favorecer el reingreso a clases. Como hemos señalado este regreso tarde o temprano tendrá que darse, bajo los lineamientos que las autoridades determinen, siendo necesario considerarlo como un proceso que requiere de nuestra atención, reflexión, discusión para hacerlo de la mejor manera en beneficio de los integrantes dela familia.

Nos parece que las desventajas de este reingreso se pueden circunscribir alrededor de la pandemia misma y hace que se requiera un esfuerzo mayor por parte de directivos escolar, docentes, padres y madres de familia y alumnado para poder seguir cuidándonos y continuar con todos los protocolos de sanitización y cumplir las indicaciones de gobernación y de la secretaria de salud. En la medida que cada integrante de la comunidad educativa siga los lineamientos del retorno a clases estará aportando su participación para cuidar de sí mismo y los demás, garantizando así la preservación de un espacio para el desarrollo de sus habilidades sociales, porque el aprendizaje en la escuela va más allá de lo que el docente enseña dentro del aula.

 Algunos puntos a considerar sobre el regreso a clases… los retos  

Como hemos mencionado, lo que permite que una persona salga mejor librada que otra en este reto depende de varios factores como: la salud física, el entorno social y cultural, además de los diversos elementos históricos de la vida personal, y de la historia que cada quien haya experimentado durante este confinamiento, etc. la combinación de los distintos factores determinaran el grado de complejidad con el que cada quien se ha adaptado y afrontado las vivencias del último año, al respecto sobre el funcionamiento de nuestra mente se puede decir que adaptarse a la realidad es un logro psíquico y emocional que implica tolerar la frustración, aceptar límites y el hecho de que no siempre podremos tener todo lo que querríamos.  A lo largo de esta charla hemos hablado también de la importancia de elaborar duelos y reflexionar sobre las emociones como medios para favorecer nuestro mundo interior y enfrentar las complicaciones que la vida diaria nos impone, igualmente mencionamos que no es una tarea sencilla y que la mente muchas veces opondrá resistencia frente al reto que esto implica, hacerlo mejora nuestra capacidad para comunicar y entender lo que sucede con nosotros y con quienes convivimos.

Si los adultos nos tomamos el tiempo necesario para pensar las emociones que genera este reingreso, podremos aprender a seguir viviendo con la pandemia, podremos cambiar nuestro modo de pensar y podremos ser metabolizadores de las angustias y miedos de los hijos e hijas de cualquier edad ante el reingreso a clases. Evitando contaminarlos con nuestras fantasías llenas de miedos, angustias e incertidumbre. El reto de los padres frente al retorno a clases es ser capaces de escuchar las preocupaciones de sus hijos sobre el retorno a la escuela, de igual manera escuchar su deseo por volver a las aulas como una elección genuina que ellos y ellas pueden hacer, pues ya se ha mencionado que la escuela provee espacios y situaciones que favorecen la elaboración de experiencias emocionales en los niños y adolescentes.

El reencuentro personal se vuelve a hacer presente con diferencias significativas, sin tocarnos, cubriendo una parte del rostro, la sonrisa ni los gestos podrán ser visibles, reorganizarnos en este contacto de modo diferentes. Es un buen momento para desarrollar nuestra creatividad y originalidad en la forma en que nos adaptaremos a esta nueva situación escolar, creando estrategias y formas de organización previniendo los posibles reingresos en caso de que las autoridades lo hagan saber. Así como hemos aprendido a escuchar las alarmas de los sismos para salir a tiempo con la mochila de seguridad; así tendremos que crear planes de cuidado para casos de emergencia. Teniendo bien claro los protocolos de sanitización e irlos cumpliendo sistemáticamente cada vez que salgamos: cubrebocas, gel, lavado de manos, distancia. Pero hay que ser observadores de nuestras acciones y las de los hijos para no caer en conductas extremas de protección y cuidado, que en caso de ser detectadas deben servirnos como evidencia de que algo acontece en nuestro interior y es posible que estemos reaccionando con angustias, fantasías o pensamientos catastróficos que interfieren con nuestra adaptación a las condiciones del retorno a la escuela, así que es un buen momento para tomar una pausa parar reflexionar e identificar las emociones subyacentes.

Sobre ser observadores, es importante que las mamás y papás deberán estar atentos a los estados de ánimo de ellos y de sus hijos e hijas de tal forma que puedan identificar síntomas de angustia o terror que sobrepasen los estados normales o los esperados. Los niños pequeños o de primaria pueden manifestar ansiedad de diferentes formas: llanto, berrinches, haciéndose pipi en la cama o en la ropa, pesadillas, falta de apetito o necesidad de comer mucho, miedos, fobias. Los niños no saben lo que les sucede, por eso en muchas ocasiones les podemos preguntar ¿Qué te pasa? y pueden contestar cualquier cosa o simplemente se quedan calladitos. Los papás y las mamás no saben solo observa que tiene frio de más, o están de malhumor, o están muy cansados, es grosero o mal educado. Durante este regreso a clases se pueden disparar cualquier tipo de angustias posiblemente de separación reactivando las experiencias tempranas de la separación con su madre. De igual forma con los adolescentes hay que estar pendientes ya que pueden argumentar no necesitar ir a la escuela, o se tornen más callados de lo acostumbrado, no tengan amigos o amigas o tengan dificultades para dormir.

Es importante considerar que dichas emociones no deben detener el desarrollo emocional del niño y del adolescente que les impida, ir a la escuela, socializar, aprender, sufrir pesadillas, estar obstinado en entrega de tareas, no jugar ni estar creativo. Cualquier tipo de respuesta que interfiera por un período prolongado con el desarrollo de su hijo debe ser atendida para liberar la capacidad de disfrutar la vida y encontrar placer en las actividades que esta conlleva. Consideremos que la experiencia en la escuela tendría que ser disfrutable en todo sentido, definitivamente en el retorno a clases los padres tendrán que ser más observadores de sus hijos, para favorecer su reinserción escolar.

En cuanto a los docentes les tocara ser los metabolizadores de los sentimientos que experimenten sus alumnos y alumnas, sean niños pequeños, niños de primaria o adolescentes; los maestros serán los que permitan la información y ayudaran a tramitarla. Sin olvidar que ellos y ellas de igual forman estarán vivenciando sus propias angustias. También al docente le toca seguir de cerca el conocimiento que vaya creando con sus alumnos tomando en cuenta la realidad actual y el impacto que la pandemia y el regreso a clases implica en la mente.  

Es necesario mantener una actitud cálida y cercana, poniendo atención no tan solo a los aprendizajes escolares o entregas de tareas sino a los estados emocionales que no serán los mismos que en las clases virtuales ni antes de la pandemia. Sabemos que dentro del aula les tocará supervisar suave pero firmemente que sus alumnos y alumnas cumplan con los protocolos sanitarios tratando de ir creando conciencia social en beneficio de la comunidad. Puede ser que durante los primeros meses de reingreso a clases se le otorgue más espacio para organizarse con los alumnos y alumnas, conocerse, generar un espacio para dar significado a las emociones que se han vivido en el confinamiento, pero también a las emociones que se tengan en el momento actual de reincorporación escolar. La paciencia y tolerancia será uno de los retos del docente.

Se tiene sabido que no hay evidencias de que las clases presenciales tengan que ver con el incremento de contagios de COVID, UNICEF señala que “los estudiantes no parecen estar expuestos a mayores riesgos de infección en comparación con el hecho de no asistir a la escuela cuando se aplican medidas de mitigación, y el personal escolar tampoco parece está expuesto a mayores riesgos relativos en comparación con la población en general.

Tanto para padres como para docentes es importante estar informados en la medida que sea posible con noticias que vengan de fuentes confiables evitando la creación de rumores que son fácilmente transmisibles por redes, tratando de desechar cualquier correo, mensaje, que solo nos haya llegado como reenvío sin notificación de la fuente segura. Recordemos que viene una etapa en donde estaremos llenos de información, incertidumbre por lo que es necesario apelar a nuestra madurez y adultez y reflexionar con la información certera y confiable que las autoridades dan.

A los directivos institucionales les compete generar un ambiente en donde el regreso a clases sea en forma segura y planificada, poniendo en marcha en la medida de las posibilidades sistemas de inserción escolar favoreciendo el uso pedagógico de nuevas y viejas tecnologías, asegurar el acceso al agua con mecanismos de higiene y desinfección. Mantener informadas a las familias y a la comunidad educativa acompañando y fortaleciendo las condiciones de trabajo para transitar lo mejor posible esta emergencia.

UNICEF en 2020  publicó un artículo en donde enlista 5 desafíos que tiene este regreso a clases, siendo el primero el que nombra La Salud y el reencuentro: ¿Cómo reconstruir el sentido de la escuela como un lugar seguro? remarcando la idea que la escuela segura involucra un trabajo articulado de toda la comunidad educativa, incluyendo a directivos, docentes, madres/padres de familia y alumnado.

También los directivos tendrán que tener seguridad en las prácticas y los hábitos cotidianos de la escuela, en todos los espacios institucionales, en este artículo se subraya que “cuidarse y cuidarnos todas y todos se deberá implementar como aprendizaje para la vida” de tal forma que un lugar seguro sea también una red que contiene. Nos parece que este último apartado es necesario recalcarlo en tanto que la red la debemos hacer todos los que estamos involucrados en este reto que se presenta en un futuro inmediato.

El retorno a la escuela implica un acto de confianza en la institución a la que pensaremos gradualmente como un lugar seguro, a partir de la implementación de los protocolos de sanidad que las autoridades determinen, la participación de cada uno de ustedes y sus hijos para la ejecución de esos protocolos, además la frecuencia de asistir a la escuela permitirá darle un nuevo significado como un espacio seguro en el que la socialización y el desarrollo de diversas habilidades tendrán lugar  para que la enseñanza y el aprendizaje se desarrollan. Es muy posible que todos y todas, directivos, docentes, padres y madre, así como alumnos experimentaremos sensaciones ya conocidas, como la primera vez que fuimos a la escuela, para otros, será su primera vez; emoción, susto, alegría, duda, confusión etc. que seguramente vendrá acompañado de transformaciones que incrementen la comunicación y relación con los chicos y chicas siempre que ustedes, padres, madre y docentes  así lo permitan en tanto preservar el vínculo que durante este año establecieron.

 Sabemos que lo que se ha develado en esta pandemia y forma parte de nuestras vidas en forma más clara es la incertidumbre ¿y acaso no es la incertidumbre nuestra compañera de existencia?

Para finalizar queremos hacer mención de un desafío importante que menciona este artículo de UNICEF en donde dice “El aprendizaje no puede ser pensado más allá de las emociones. Las experiencias vividas por nuestros estudiantes y sus familias durante el tiempo de suspensión de clases presenciales son un punto de partida esencial para la resignificación de una nueva forma de hacer escuela”

Bibliografía

Berjón, Nadezda (2021) Lo traumático de ser adolescente en la pandemia. Jornadas Clínicas Eleia https://www.centroeleia.edu.mx/blog/lo-traumatico-de-ser-adolescente-en-la-pandemia-jornadas-clinicas-eleia-2021/

Pinto, Lila (2020) Reencuentro en la vuelta a las clases presenciales 5 desafíos, 5 propuestas. Serie los equipos de conducción frente al covid-19: claves para acompañar y orientar a los docentes, las familias y los estudiantes en contextos de emergencia Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). https://www.unicef.org/argentina/media/8736/file/6%20-%20El%20Reencuentro%20en%20la%20vuelta%20a%20las%20clases%20presenciales.pdf

Rodríguez, O. (2020). Cien años de pulsión de muerte, (de pandemia en pandemia) en Revista Psicoanálisis en la Universidad Nº4 https://psicoanalisisenlauniversidad.unr.edu.ar/index.php/RPU/article/view/67/52

Saramago, José(1998) Ensayo sobre la ceguera. Primera edición en Alfaguara. México

Unicef (2020) Educación en persona y transmisión de covid-19: revisión de la evidencia. Https://www.unicef.org/argentina/media/9961/file      

UNICEF (2021) Posición frente al regreso de clases presenciales en 2021 https://www.unicef.org/argentina/articulos/posici%C3%B3n-frente-al-regreso-de-clases-presenciales-en-2021

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