La mudanza en Abril

Lucero Rosales Lima

La presentación sobre el caso Abril está encaminada a pensar cómo se están desarrollando las sesiones de juego en una menor de nueve años. Al pensar en Abril es necesario ubicarla en la latencia como un estado mental de reorganización. Para Urribarri la latencia se debe nombrar con L mayúscula ya que se refiere a ella no como un periodo sino como un proceso de trabajo psíquico, remarcando la palabra Trabajo por el esfuerzo que realiza el chico para organizar, diferenciar, complejizar y ampliar el aparato mental. En donde la pulsión debe ser tramitada para un nuevo reordenamiento dinámico y estructural.  

En el caso de Abril, me parece que la nena agrandada y despreciativa que llega a la primera sesión es una Latente que oculta, encubre sus dolores porque ya no es la niña apasionada del Edipo; el juego que prevalece en ambas sesiones de igual forma tiene más de real que de fantasía, Abril ve la caja de juguetes en la primera sesión y parece no interesarle, y en la segunda es la terapeuta quien le invita a usarla y con cierto desinterés toma los muñecos. Al respecto Urribarri dice “El juego tiende a perder la clara simbología de la conflictiva inconsciente previa a la latencia, producto de las operaciones defensivas y del nuevo orden intersistémico que se establece, pero también se tiñe de su creciente y marcado interés por la realidad, sus alternativas, dificultades y posibilidades de inserción en términos racionales.

Veamos el inicio de la primera sesión después de la partida de la madre a USA

T.      ¿Tus tíos vendrán a dejarte a tu sesión?

A.     Sí, es que mi Mamá ya se fue a Estados unidos a trabajar

T.      ¿Qué piensas al respecto?

A.    Nada, que está bien, (sonríe) es que casi ni la veía porque siempre estaba en la calle

Las operaciones defensivas y el creciente interés por la realidad se ponen de manifiesto en este diálogo. Sin embargo, es necesario distinguir si en las sesiones con Abril, se ve operando el Trabajo de Latencia y/o una inhibición marcada en el juego. El juego en esta edad se caracteriza por su actividad motora combinada con lo armónico y lo estético, hay desplazamiento e ingenio siendo hábil el latente buscando el logro sobre la repetitividad;  de igual forma para el despliegue de las fantasías el uso de los juguetes se disminuye y prefiere las actividades regladas y compartidas que lo llevan hacia lo exogámico (búsqueda de otros pares en el afuera de la familia) y hacia lo social al mismo tiempo que trata de resolver las dificultades propias del mundo interno como lo edípico, las rivalidades fraternas, los celos, etc.

Si partimos de estas características del juego en la Latencia veremos cómo Abril no es ingeniosa ni creativa dentro de las sesiones, tampoco busca los juegos reglados y tampoco puede asignar roles específicos a los juguetes, solo son muñecos el chico, el grande, la Barbie, el nenuco. También llega cansada, con cierta apatía y desinterés, sin optar por el uso de otras formas para trabajar en sesión como por ejemplo el dibujo o la narrativa; Abril se “adecua” a la caja de juguetes usándolos sin mucha creatividad y originalidad. La personificación no se lo logra con claridad ni en su mente ni en el juego, dice Klein al respecto “la actitud hacia la realidad está emparentada con los factores de realización de deseos y personificación, que usamos hasta aquí como criterio de la situación mental”. Puede usar su cuerpo como actividad motora cuando parece desplazarse en el consultorio, caminando con los muñecos, poniendo las cosas para el juego de la maestra o al colocar la tiendita para la mudanza, no permaneciendo sentada pero sí quieta el movimiento y la quietud voluntaria es parte de la Latencia, el juego y su pobreza creativa no lo es.

 En cuanto a la expresión de sentimientos y de la agresión, durante la Latencia, existe una ampliación notoria de la experiencia emocional, tanto en lo placentero como en lo displacentero, tanto en la relación con los otros como con el cuerpo, que al ser pensada y elaborada amplia la experiencia vivida. El latente vive sentimientos de vergüenza y de pudor; la vergüenza no solo es sentida por las comparaciones físicas sino también por las diferencias sociales que pudieran existir y con las cuales se puede comparar, ¿Qué experimentara Abril ante la ausencia de la madre comparándose con las amiguitas de la escuela, cuya madre está presente? El niño o la niña quieren ocultar este “defecto” o restarle importancia evitando así, ser visto y no sentir la vergüenza.

Ante la pregunta que se le hace sobre la partida de la madre a USA, Abril responde que no siente nada, tal vez evadiendo la crítica o el ser exhibida, tan solo cuestionada.

Otro sentimiento predominante en la Latencia es “el sentimiento de inferioridad y el sentimiento de culpa” que aparece en lo profundo frente al límite a la omnipotencia, a la desilusión por no lograr la imagen deseada generando ira porque el yo ideal se enfrenta a la realidad.  Por otro lado, la culpa aparece ligada a los sentimientos de inferioridad provocando lo que se conoce como “vergüenza moral”, dicha vergüenza proviene de una fantasía pregenital sádica que el niño ha tenido y se siente avergonzado, aunque no sea percibido, pero “sintiéndose descubierto y visto por los ojos del superyó”, como dice Urribarri.   

Veamos dos momentos en la primera sesión de juego, donde Abril despliega una fantasía sádica de devoración por un ataque envidioso al bebe de mami por poseer los cuidado y atenciones y la leche deseada; el devolver lo comido y el cambio de juego, puede expresar la angustia y la vergüenza moral que sintió frente a su terapeuta, la cual le confirma la presencia de este superyó punitivo con la expresión de censura ante dicho ataque.

Abril toma al muñeco niño y dice “hay tengo más hambre” y empieza a comer las piezas sobrantes, después dice “te voy a comer” y hace como si le diera un mordisco al otro muñeco y dice “ya se lo comió y ahora lo vomitaba” y hace waaaaggg” me ve y se ríe… rápidamente cambia de juego

Abril me dice “ahora solo hay que jugar con los títeres yo tomo dos y ella dos y abril se esconde con ellos yo empiezo a buscarla y solo asomo un títere por encima del escritorio y ella le lanza un mordisco con su títere al mío yo le digo “oyee jirafita ¿por qué haz echo eso?”  ella dice “no más” mientras se ríe divertidamente … cambia de juego

Recordemos que hay que estar pendiente de los cambios de juegos dentro de la sesión porque muestran la ansiedad que ha sido ocasionada y que es necesario amortiguar para que no se instale una transferencia negativa.

La agresión y la hostilidad carga al superyó por lo que es severo y cruel, puede ser canalizada en actividades sublimadas como el juego, el movimiento y especialmente en la competencia; sin embargo, hay otras formas más sutiles de expresión de dicha hostilidad y es mediante las mentiras, los insultos, pequeños daños, el molestar al otro en el anonimato, las trampas, la crueldad con los animales etc. En Abril esta hostilidad sádica se puso de manifiesto en “el bebe” que muerde y come. Sin embargo, se presentaron otros momentos en donde la hostilidad tomo un tinte más difuso o pasivo.

En la primera sesión se puede observar en el desprecio por la caja de juguetes; al elegir lo que está fuera de la caja, el tono mandón con el cual se dirige a su terapeuta, pero sobre todo al final de esta sesión en donde puede personificar asignando a su terapeuta el personaje de directora que regañara a la alumna, vemos el juego:

A      Ya se vamos a jugar a la escuela, tú eras la directora   y me mandabas a llamar para regañarme”

T      ¿Qué has hecho para que yo te regañe?

A      “mmmm no se solo me hablabas para regañarme”,

         Yo me siento en la silla y Abril llega y se sienta en el silloncito y me observa

T     “hola Abril, me han dicho que ibas a venir a la dirección por algo que has hecho, pero no entendí bien que fue lo que paso o lo que hiciste”

A       (aguanta risa) “no, solo vine porque la maestra me pidió que me dijera si le puede prestar su pinzaron”

 T    “¿el pizarrón?

A      (sonriendo) “si”

T       Te lo puedes llevar  

        Después regresa por los plumones, la silla, y el sillón y todo lo coloca en la esquina del consultorio, acomoda a los muñecos y títeres, le informo que falta poco para se finalice la sesión…

A      “ya está todo listo para que nos des clase” se le ve complacida

En esta secuencia de juego, la hostilidad de Abril esta matizada, encubierta, colocándola proyectivamente en su terapeuta al asignarle no solo el rol de directora sino de que debiera ser regañada, sin embargo, la pequeña “desconcierta” a la “directora” haciéndola dudar al mostrarle a una nena colaboradora y acomedida que arregla el salón. La hostilidad no solo desaparece sino queda engañosamente oculta. Al respecto Urribarri dice “Puede detectarse el monto agresivo en el juego por la intensa reacción o sentimiento que provoca en el otro”.

Pensemos en la segunda sesión de Abril la cual inicia con la necesidad de ser invitada por parte de su terapeuta a usar la caja de juguetes, llega con desgano e iremos viendo cómo se va desplegando una sesión con un claro fondo de tristeza. Tristeza al igual que el sentimiento de inferioridad y la culpa emerge por el imite a su omnipotencia y una herida narcisista porque el yo ideal se enfrenta a la realidad.

La tristeza es generada por la culpa que el latente siente frente a los daños que fantasea haber hecho al otro, tal vez manifestándose en forma de auto reproches; estos sentimientos tienen su origen desde lo interno ligado a la tolerancia de la hostilidad que el niño o la niña dirigen hacia sus objetos por la operación del superyó.  La tristeza que se observa en esta sesión pone de manifiesto las carencias y el dolor que Abril está experimentando por el ajuste a la realidad que debe realizar ante la ausencia de su madre y el descuido en el que tal vez ha estado colocada desde pequeña teniendo que crecer aceleradamente.  Cuando la terapeuta logra describirle casi al final de la sesión su carencia parece aceptar la intervención con un giño de ojo.

En esta segunda sesión de juego vemos como se repite una y otra vez dos secuencias de juego, el primero que tiene que ver con la mudanza y que repetidamente lo nombra y el segundo que consiste en la presencia de una beba que crece y crece, dice Klein al respecto “… el contenido específico de sus juegos, que se repite constantemente o recurre a las formas más variadas, es idéntico al núcleo de las fantasías masturbatorias; y es una de las principales funciones del juego infantil proporcionar una descarga de estas fantasías”.

 ¿Qué fantasías parecen desplegarse en esta segunda sesión?

Por un lado, la fantasía de la mudanza que implica el disfrute de cosas nuevas, pudiendo tener un significado de reparación, perdiéndose ante la asignación de responsabilidades a la beba y al ser una madre desentendida de la crianza.

Una segunda fantasía seria la de un pecho amoroso y generoso capaz de resistir el ataque hostil, ser investida libidinalmente para ser “su majestad el rey” con una carga narcisista suficiente para construir la imagen de sí mismo, crear el espacio de la ilusión (Winnicott) y ser destronado, desilusionado, destetado lentamente. De igual forma se observa una fantasía de ataque sádico a la figura de la madre, la cual es destronada para darle presencia a la madre adoptiva.

El juego, aunque tiene mayor carga simbólica no es creativo ni ingenioso, ya que se ve en operación varias defensas para disminuir la angustia ante el trasfondo emocional que la sesión tiene. Desde el inicio se observa defensas maniacas que parece operarse en un primer momento con el tema inicial de la sesión “la mudanza y la compra”. Abril proyecta en la mama que hace la mudanza su deseo de cambiar y moverse a pesar de que no vea las necesidades de la beba; también proyecta en la beba, el ser alguien que responde a las exigencias de mama para tenerla contenta, en un ritmo acelerado. De igual forma se da las elecciones de los roles de la madre hasta la maestra, así como el crecimiento acelerado del bebe. Es como si en su mente se dijera “yo soy el todopoderoso que puede hacer crecer y decrecer a los bebes a mi antojo, yo quiero elegir a la mama, tía, mama adoptiva, maestra, todos hacen lo que yo quiero en este momento.” completando … “así me siento menos adolorida y triste por la ausencia de mama”

Por otro lado, Abril ya no es una nena, aunque lo desee, los celos y la envidia se hacen presentes al ver a su terapeuta tratar con amor y arrullar a la beba, me parece que percibe como muy real el encuentro entre su terapeuta y el muñeco como si fuera mama y bebe juntos; rápidamente deshace la escena haciendo crecer a la bebe quien ahora tiene 5 años, eludiendo así los sentimientos hostiles actualizados en la transferencia que le despierta la escena amorosa madre-beba.  Veamos

… dice rápidamente “ahora ella crecía y se convertía en ella” y me da a la nenuco, le digo “Bebé te voy a dar de comer”, le doy de comer y Abril me dice ahora se va a dormir y la recuesta en la silla que es la cama yo la arrullo con el movimiento de la silla y Abril dice “ahora ella ya no es Bebé ya creció y ahora tiene 5 años…

Ambas sesiones de juego nos muestran una parte de la mente de Abril con un funcionamiento Latente, sin embargo, también cohabitan al mismo tiempo fantasías sádicas de ataque a la relación madre-hijo, fantasías por celos y envidia al bebe que tiene los privilegios y fantasías de búsqueda del objeto que aguante su hostilidad intensa, como vimos pone en marcha mecanismos maniacos de control omnipotente para disminuir la culpa y enmascarar el dolor por la ausencia de la madre. Puede haber otras lecturas de este mismo material, yo muestro una perspectiva y cada una de ellas miran el mismo material sin ser mejores unas que otras.

Antes de concluir quiero mencionar algunos aspectos técnicos en el trabajo con Abril, en el funcionamiento de terapeuta con el niño, recordemos que somos un receptor de las proyecciones del paciente las cuales también estarán dirigidas hacia los juguetes. Podremos ir distinguiéndolos si dejamos de hacer preguntas que obturen el despliegue del juego y tomando distancia con espacios de silencio tratando de esperar a que sea el niño o niña quienes nos asignen los diálogos; la espera, el silencio acompañan al paciente, así como la neutralidad técnica que implica evitar reacciones propias durante la sesión para que al recibir las proyecciones del paciente se pueda identificar las reacciones contratransferenciales

Quiero terminar el análisis del caso con una frase del doctor Norberto Bleichmar quien dice “la función del analista es comprender la mente del paciente y transmitirle que es lo que ocurre en ella” cuando Maricruz le dice a Abril “tu quisieras tener una Mami así que te cuide, te dé de comer, te quiera mucho y esta cerquita” le pudo describir lo que pasa en su mente y en sus emociones…

Bibliografía

Bleichmar Norberto, Leiberman Celia (1997) El Psicoanalisis después de Freud. Editorial Paidós. México. 

Bronstein, Catalina (2015) La teoría kleniana. Una perspectiva contemporánea.  Asociación psicoanalítica de Madrid Biblioteca Nueva. Madrid. 

Klein, Melanie (1929) La personificación en el juego de los niños. Amor, Culpa y Reparación. Tomo I Obras Completas. Editorial Paidós. México.

Urribarri, Rodolfo (2015) Adolescencia y Clínica Psicoanalítica. Editorial Fondo de Cultura Económica. Argentina.

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