Por Jorge Alberto Santos Guzmán
La legislación europea y la norteamericana en los últimos dos años han dado el fallo a favor de medicar a los menores de 18 años con prozac. Es decir, los niños pueden ser medicados con la píldora de la felicidad y con ello, la fluoxetina se ha convertido en un recurso de primera mano para el tratamiento de las supuestas enfermedades (presentes en la infancia) del siglo XXI tales como bipolares, , depresión, angustias, anorexias, síndrome de asperger, trastorno por déficit de atención entre otras.
Bajo este panorama, México y Latinoamérica dentro de este mundo globalizado y neoliberal al responder en consecuencia afirmativamente a lo que las elites del sistema manifiestan no hay duda de que ya se esta medicando a niños con Prozac en México.
De esta manera, el sistema democrático que con tanto trabajo se ha intentado conquistar en México y Latinoamérica, corre el riesgo de estar dando un paso, muy veladamente, a un nuevo tipo de estado totalitario que pretende clasificar a niños y jóvenes en adictos, angustiados, depresivos, fóbicos, anoréxicas, bulímicas, atacados de pánico, bipolares, asmáticos, epilépticos, hiperactivos, con síndrome de asperger, presentando un retraso intelectual, motor o de lenguaje etcétera; y someterlos a tratamientos farmacológicos segregacionistas y minusvalidantes. Si bien dichos tratamientos pretenden borrar de tajo los síntomas que manifiestan rastros de enfermedad, más bien, comienzan a delinear el principio de la extinción de los derechos y libertades individuales. Pareciera que solo le pasa a los enfermos que se segregan hasta ser curados, pero ¿las enfermedades se siguen creando y la vida continúa?, mañana podemos ser uno de nosotros.
No estoy diciendo que medicar sea malo y que no necesitamos el medicamento para nada. Lo que estoy pidiendo es que la medicación se prescriba en caso de enfermedad y no para compensar los inevitables desequilibrios en los estados de ánimo y comportamientos que inevitablemente produce la vida cotidiana que además, requieren abordajes distintos a los medicamentosos, mismos abordajes para los que el psicoanálisis propone una propuesta integral y no solo una propuesta de enriquecimiento.
