“si los adolescentes fueran alentados por la
sociedad, eso les sostendría en su difícil
evolución”
-Francoise Dolto
Beatriz Flandes Olvera
Cuando propusimos el tema de estas Jornadas varias preguntas surgieron, entre ellas, por qué es importante hablar de adolescencia y qué es la adolescencia.
Las respuestas a estas serán tema de los trabajos acá presentados ya que en las lecturas actuales como en el trabajo clínico cada vez más encontramos reflexiones y
replanteamientos que nos invitan para pensar al adolescente.
La pandemia, cuál pandemia. En el diccionario de la real academia española Pandemia se refiere a la “enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región” y es epidémica porque ataca simultáneamente a un gran número de personas
¿Cómo atacó esta Pandemia a los adolescentes?
El ataque más feroz fue limitar sus espacios de libertad ya que con ello se rompieron ciertas formas de convivencia dentro de la familia así como privación de aquellos espacios tan importantes en su sostén emocional, me refiero a la convivencia con el grupo de pares.
Para el psicoanálisis la adolescencia es un complejo proceso psíquico, un tiempo de cambio en donde las defensas ante ansiedades y angustias nuevas van a estar en relación con la inauguración de un cuerpo sexuado que se aparece en la pubertad y que Gutton denomina lo puberal considerándolo un proceso que sucede durante la transición entre la latencia y la adolescencia y cuya característica es el reforzamiento y la eclosión pulsional de este momento, Gutton nos enseña la importancia de distinguir lo puberal de la adolescencia como fenómenos psíquicos dándole un peso importante a la aparición del cuerpo sexuado en los chicos.
El trabajo para el adolescente se circunscribe a la exigencia hacía un nuevo proceso, a veces un cuerpo sexuado en una mente infantil. Será un cuerpo que se le hace presente como un extraño y eso será un trabajo a veces como un shock porque como señalé anteriormente se rompen defensas que se construyeron en la etapa de latencia en donde deseos e impulsos fueron mantenidos a raya y ahora eclosados. Se inicia un proceso en el cual se interconectarán mente, cuerpo y entorno este último como espacio de nuevos conflictos y también de sostén que pueda ayudar a la tramitación de una intensa
movilización interna
¿Pero que sucedió con estos espacios? Sabemos que el adolescente tiene que transitar de su mundo adolescente al mundo adulto y para ello es necesario el grupo de pares que le ayude como sostén de las angustias que esto le deriva, recordemos que uno de los duelos señalados por Arminda Aberastury en el proceso adolescente es justamente alejarse de ese espacio familiar que le ha dado seguridad (en el mejor de los casos) e ir a la búsqueda de nuevas relaciones. Con las condiciones de la Pandemia esa experiencia se coartó y su único medio de interacción fue una pantalla (en el mejor de los casos) por la cual han podido
realizar charlas, también sesiones de video juegos grupales y otras maneras de
comunicarse, pero ninguna de estas experiencias sustituye el contacto personal bajo las importantes características en este proceso de vida. Recuerdo que algunos de mis pacientes mostraron gran enojo cuando dejaron de ir a la escuela, experimentaban confusión cuando se hacían preguntas acerca del por qué o cuando podrían regresar.
Algunos expresaban “extraño los recreos” “extraño echar relajo, empujarnos, decir y reírnos de pendejadas”.
La Pandemia ha limitado la libertad y su disfrute y algo muy significativo es que ha
ocasionado ansiedades por la pérdida de su privacidad que le permite la exploración de mente y cuerpo, lo que se experimenta es una sensación de atrapamiento y persecución. Esa persecución los coloca en estados infantiles que como sabemos son despreciados por el adolescente tornándolo hostil y aislado como defensas.
Ya Freud nos señalaba que es en este tiempo que deseos sexuales infantiles retornan con fuerza luego de haberse mantenido a raya en la etapa de latencia, así un cuerpo biológicamente preparado para la sexualidad experimenta una amenaza ante los deseos edípicos reeditados, la distancia física es entonces una forma a la que recurrirá el adolescente para lidiar ante estos deseos, la pandemia lo coloca en lo contrario, la cercanía vs. la distancia.
Las habitaciones o cualquier lugar que les proporcione un resguardo en su fantasía ha sido utilizado por el adolescente. Recuerdo una sesión con una paciente que se metía al baño para que su madre no pudiera escucharla especialmente cuando el contenido tocaba un tema sexual, algún otro se metía en el closet aunque batallamos con la señal, también existía preocupación por tener la puerta de su habitación bien cerrada y algunos otros no aceptaron las sesiones en línea.
Phillippe Jeammet en su artículo “la violencia en la adolescencia: una respuesta ante la amenaza de la identidad” señala que puede en la adolescencia verse dentro de la amenaza a su autonomía y pensamiento una situación de violencia que ataca su integridad narcisista la cual va a generar una violencia defensiva que se manifestará en la conducta. Piensa que el adolescente intentará restaurar límites y una identidad que se ve amenazada negando deseos y vínculos objetales internos así como también dominando los objetos externos.
Por otra parte Jeammett cita que los factores de desequilibrio provienen de distintas
fuentes, una de ellas tiene que ver con conmociones internas resultantes de cambios en el medio ambiente peligrando su función de contrainvestidura de su mundo interno, es decir la defensa que es utilizada por el Yo en situaciones extremas porque la cantidad de excitación que no está ligada, realizará una ruptura en la barrera de protección generando desorganización, el resultado dice el autor, será una modificación de los espacios internos así como la pérdida de las diferencias internas llevándolo a un proceso de desdiferenciación tanto de las instancias, imagos y estructuras internas. Menciona el concepto que Green designó como “lo arcaico” (estado de confusión entre el deseo, su objeto y el yo) Las vicisitudes originadas por el confinamiento le impiden realizar uno de los principales trabajos, tomar distancia de sus objetos de apego primarios. Jeammett menciona que la adolescencia solicita particularmente la autonomía y que se registra entonces una paradoja “lo que necesito porque lo necesito y en la misma medida de ese deseo es lo que amenaza mi autonomía”
Continua el autor explicando que la parte del sujeto atacada y rechazada será siempre un elemento que se invistió con anterioridad en función de un lazo con uno de sus objetos de apego que fue privilegiado. De esta manera el planteamiento de Jeammett refiere que lo rechazado en esencia será el vínculo que adquiere características de dependencia peligrosa hacia ese objeto así como la posibilidad de un poder que enajene al sujeto. El deseo por el objeto es entonces percibido como amenaza al narcisismo peligrando tanto la subjetividad como la identidad del sujeto.
Los adolescentes en pandemia se enfrentan con mayores desafíos en la elaboración de todo este trabajo en su mundo interno no tan solo por estar físicamente confinados sino por las intensas fantasías que se desencadenan con la cercanía a sus figuras significativas así como a la ausencia de espacios y relaciones que ayudan a la elaboración del importante monto emocional.
Mauricio Knobel refiere el término de Síndrome Normal de la Adolescencia a este proceso en el trabajo adolescente porque considera que es un tiempo en el que se atraviesa por desequilibrios e inestabilidades extremas lo considera algo semipatológico y menciona que es perturbado y perturbador para el mundo adulto pero solicito para el adolescente en cuanto favorece la instauración de su identidad. Al desprenderse de ese mundo adulto Aberastury menciona que se llevarán a cabo duelos que incluyen el cuerpo infantil, los roles e identidad infantil para la ruptura de la dependencia así como el duelo por los padres de la infancia que por un lado trata de retener en búsqueda de protección.
El adolescente entonces recurre a la huida del mundo exterior por medio de la fantasía procurando la búsqueda de lidiar con esta intensa crisis de manera transitoria, lo realiza incrementando su omnipotencia narcisista y la sensación de prescindir de lo externo creando una superficie desde donde pueda iniciar nuevas conexiones con nuevos objetos del mundo externo y de esta manera emprender su movimiento evolutivo, de ahí la importancia de lo transitorio.
El conflicto principal para el adolescente es el enfrentamiento con el mundo adulto ante el cual se rebela teniendo como respuesta muchas veces el endurecimiento de la autoridad, pero otras sin embargo la laxitud. Dice Aberastury que en esta circunstancia la actitud del mundo externo nuevamente adquiere un papel sustancial para la facilitación u obstaculización del crecimiento. Los adolescentes menciona Knobel se muestran desinteresados y apáticos por sus estudios como una forma de manifestar su conflicto con la realidad, señala algo muy importante y es que en su necesidad de elaborar estos duelos pueden recurrir a conductas psicopáticas pero de forma fugaz y transitoria, esta manera de manifestarse hace la diferencia entre lo normal y lo patológico
En este tiempo hemos escuchado y compartido con pacientes, padres y maestros las dificultades que se expresan para el ajuste de la condición pandémica, en esas escuchas los chicos manifiestan desde un marcado aislamiento, hasta manifestaciones iracundas o de aparente calma y aceptación.
El cierre de puertas les ha llevado a experimentar tristeza, depresión, agresión, apatía. Bloquean sus pantallas, están en pijamas todo el día, no se bañan, se ponen sus audífonos todo el tiempo, no aceptan reglas nuevas de convivencia etc. Todas ellas manifestaciones hostiles propias de esta circunstancia pensándolas como intentos de encontrar formas de expresión y espacios de resguardo (por decirlo así) Virginia Ungar menciona que la pandemia propició la búsqueda de esos espacios como una manera de tratar de ser inmunes, manifestando su omnipotencia probando que puede afrontar con sus propios recursos la salida al mundo. Estoy de acuerdo con ella cuando refiere que esta pudiera ser una forma hipermadura ante el temor de atrapamiento de la infancia, en este momento eso le puede estar representando el quedarse en casa.
Varios pacientes me han expresado “a mí no me da miedo el virus, yo no quería quedarme en la casa, me van a estar chingando mis papás” se refieren a la vigilancia para tomar sus clases virtuales, es decir si entran o no, si prenden su pantalla, con quién hablaban, también cumplir responsabilidades de casa que antes no tenían, tampoco pueden irse de pinta etc. Me parece importante mencionar algo que ella señala y que lo pensamos siempre en el trabajo con adolescentes y es, ¿qué pasa con los chicos que no hacen nada de estos movimientos, que no protestan, no se rebelan? Todo ello puede ser un indicador de que la necesaria crisis adolescente está ausente.
Francoise Marty por su parte al hablar de la depresión en el adolescente señala que ésta será una manifestación afectiva como respuesta ante una pérdida de alguien o de algo y su expresión por medio de tristeza, alentamiento, insomnio, ideas suicidas, desvalorización y cansancio, los chicos dicen “me da hueva”.
También la depresión señala Marty además de considerarla como la manifestación de un sufrimiento, puede mostrar la dificultad para la elaboración de un duelo o de otra manera un intento de procesar la angustia que se deriva de la pérdida, de tal forma que cuando el adolescente logra aceptar que no puede tener todo le permitirá el paso que le lleva a construir y afianzar su identidad.
Para los adolescentes el coronavirus les implicó detener experiencias, limitar sus espacios, los tiempos tuvieron que esperar, ese detenimiento ha sucedido en lo simbólico y en lo real en un presente caracterizado por lo frágil e incierto. Ellos han sido los últimos en recibir su vacuna. Un estudio realizado por The Lancet (una revista médica) en Wuhan entre diciembre de 2019 y abril de 2020 señaló que los adolescentes son los más contagiadores del SARS-COV-2 en los hogares, mientras que los mayores de 60 y bebés menores de un año los más proclives al contagio, con lo cual las medidas se tornaron aún más firmes con esta población.
Quisiera ahora mencionar las aportaciones de Donald Winnicott, el señala que los adolescentes no desean ser entendidos y que los adultos debemos guardar para nosotros los conocimientos que adquirimos. Piensa que la adolescencia es una época de vivencia y descubrimiento. Cree que como individuos cada uno tendrá un compromiso de experiencia vital así como un problema existencial y considera que no es posible apresurar o demorar este proceso, cabe preguntarnos si ¿la pandemia con su respectivo impacto ha influido en apresuramientos o demoras?
Dice Winnicott que cada adolescente realizará su propia tarea de afrontar sus cambios inherentes a la pubertad, que podemos referirnos a individuos sanos cuando hablamos de aquellos que vivieron a fondo antes de la latencia la experiencia del complejo de Edipo haciendo referencia a las posiciones triangulares con ambos progenitores. De igual manera si hablamos de formas organizadas para lidiar con su ansiedad así como aceptar y tolerar los conflictos inherentes de estas intensas y complejas circunstancias.
El autor nos plantea varios cuestionamientos cuando alude que el adolescente se enfrentará desde su individualidad a un problema general, entonces se pregunta, “¿Cómo reaccionará la organización yoica frente al nuevo avance del ello? ¿qué posición ocuparan los cambios de la pubertad dentro del patrón específico de la personalidad de cada adolescente? ¿Cómo manejará cada adolescente esa nueva capacidad de destruir incluso matar un poder que no complicaba los sentimientos de odio en la temprana infancia?”
Sus respuestas enfatizan la importancia del medio y el marco familiar como vitales, no olvidemos que para Winnicott el holding es constitutivo en la construcción de la realidad. De igual manera menciona al desafío y la dependencia como características del adolescente, piensa que hay una coexistencia entre la independencia que desafía y una dependencia regresiva. También considera el aislamiento como una característica que dará inicio al proceso de construcción de relaciones con sus iguales. Un tema sustancial de este proceso serán las experiencias sexuales las cuales estarán teñidas por el aislamiento, considera que los adolescentes jóvenes están en búsqueda de respuestas en cuanto a ser homosexuales, heterosexuales o narcisistas y también en saber si se presentará un deseo sexual o no. Considero que Winnicott nos enfatiza la importancia que adquiere el afrontar y encontrar los caminos evolutivos en la sexualidad adolescente.
Por otra parte y continuando con la reflexión del trabajo que el adolescente realiza en este tiempo, hay un material en su capítulo sobre adolescencia escrito en 1960 al cual me he estado refiriendo que dice “este nuevo desarrollo no solo propicia tensiones en el marco familiar sino en la sociedad” señala tres cambios sociales a considerar en esa época, uno es el referente a las enfermedades venéreas (desapareció lo punitivo hacia esas enfermedades y ahora eran tratadas) otro el desarrollo de técnicas anticonceptivas (que proporcionó la libertad para la exploración permitiendo el cuidado de no traer niños no deseados) y un tercer punto en el que me quiero detener es la bomba atómica, Winnicott consideraba que la bomba atómica era tal vez el factor responsable de profundos cambios más que los producidos por los antes mencionados. Decía que “la bomba atómica afecta la relación entre la sociedad adulta y la marea adolescente” en dicho momento el avance de la sociedad se sustentaba sobre la base de “no habrá otra guerra” afirmación que podría estar en oposición al existir sin duda la posibilidad del estallido de otra, el cuestionamiento al respecto se dirigía hacia la justificación de someter innecesariamente a los chicos a una disciplina militar.
La pandemia actual podría semejarse a esos cambios profundos que nos señala el autor debido a la afectación que ha provocado en la relación de adultos y jóvenes y al igual que en su momento no se podía asegurar la posibilidad de otra guerra, hoy día sabemos que es posible el enfrentar otras pandemias, las respuestas para ello quedan muchas veces en el terreno de lo incierto.
Sin duda la pandemia ha puesto a prueba la capacidad humana de adaptarnos y enfrentarnos a la tolerancia de lo incierto
La intensidad de los estados emocionales experimentados por cada sujeto invita un trabajo profundo que proporcione significados, sentido y pensamientos que sirvan para un mejor funcionamiento mental.
El recorrido elaborado por las aportaciones de varios autores permiten la reflexión acerca del doble trabajo que resulta para el adolescente en pandemia llevar a cabo todo cambio que implique su movimiento evolutivo, pienso que aún no tenemos todas las cartas sobre la mesa que nos permitan valorar el impacto emocional porque también para el abordaje psicoanalítico ha sido un reto lleno de replanteamientos para proteger el encuadre que es sustancial en nuestra disciplina, hemos tenido que recurrir a toda la creatividad posible aunado también a los propios temores de nuestra subjetividad, pienso que cada quien enfrenta su propio coronavirus, su propia pandemia.
Como lo señala Winnicott si el adolescente cuenta con un psiquismo fuerte y dispuesto a enfrentar las tareas propias de su proceso, su capacidad creativa puede contribuir al acceso de una vida adolescente aun a pesar de las adversidades considerando que esto sin duda será un trabajo más complejo.
Podemos considerar el espacio terapéutico como un escenario representante de ese ansiado espacio de privacidad donde surja la contención de los conflictos adolescentes, además Jeammet considera establecer una “alianza narcisista” cuyo objetivo sea el de auxiliador ante la intensa inseguridad interna y de esta forma el establecimiento de una relación así como los conflictos propios que derivan de ella puedan ser contenidos y tolerados.
Bibliografia
Aberastury, A. Knobel, M. (2018) La Adolescencia Normal. Un enfoque psicoanalítico. Editorial Paidós Educador México, Buenos Aires, Barcelona
Freud, S. (1993) Obras Completas Tomo VII Tres ensayos de teoría sexual. Amorrortu Editores Argentina
Jeammet Phillippe (2005)“La Violencia en la Adolescencia: Una defensa de Identidad” Primer Simposium Internacional del Adolescente Brasil https://www.sepypna.com/documentos/psiquiatria33_34.pdf
Marty, Francoise (2017) Dependencia y Depresión en la Adolescencia. Revista de Psicosomática Relacional No. 2 pag. 46 https://asociacionpsicoanaliticamexicana.org/dependencia-y-depresion-en-la- adolescencia/
Winnicott, D.W. (1995) La familia y el desarrollo del individuo. “La Adolescencia” Ed, Lumen- Hormé Buenos Aires Argentina Pag. 106-111
